miércoles, 20 de agosto de 2008

Miedo


El miedo es un sentimiento incontrolable, una manta que nos envuelve y nos paraliza como una cárcel de dos metros por dos. Nos obliga a tomar decisiones que no queremos o a no tomarlas y seguir con la misma situación.

El miedo a lo que vendrá nos hace quedarnos tal y como estamos a pesar de que sepamos que la situación es difícil y que el final no será feliz. Cuántas parejas siguen juntos por el miedo a separarse y a lo que vendrá después en la soledad y mientras viven en un verdadero infierno creado en el hogar.

La definición de miedo es muy variada, dependiendo de cada persona, yo lo veo como un intangible que nos eclipsa y separa de la felicidad. Por temor al cambio seguimos con la misma rutina, en el mismo trabajo, con la misma persona, con los mismos amigos, con todo aquello que tiempos atrás nos llenaba y nos hacía feliz pero, que ahora tan solo son barrotes que nos impiden la huída. Esta reja es invisible y no hay una lima que los pueda quebrar.

Por miedo no dejamos nuestra vida atrás en busca de otra nueva que nos colme, por miedo aguantamos en nuestros trabajos sin querer cambiar, por miedo criticamos a otras personas porque han hecho lo que han querido y nosotros pensamos que es una locura.

Sin embargo, cuando alguna vez hemos actuado como valientes, nos refuerza para volver a hacerlo. Una de las mayores decisiones que tomé en mi vida fue cambiar de carrera cuando llevaba cuatro años en la anterior. La nueva que no tenía nada que ver con la otra y no sabía cómo me iba a ir, lo único que tenía claro es que no podía perder un solo día más. Acerté con el cambio y eso muchas veces me anima a dar ese paso adelante porque sé que hay otra vida y otras opciones más allá de la que llevo, pero en absoluto es fácil.

Cuántas veces habremos dicho o escuchado eso de “no sigas con esa persona que no quieres porque te harás daño y se lo harás al contrario”, frase que decimos con mucha soltura pero que, a la hora de la verdad, no cumplimos. Lo único que se cumple es el daño que se hace o que se recibe. Una de las canciones de Revolver dice: “… y correr dicen que es cosa de cobardes, pero todos somos carne de cañón, yo lo soy y no me importa confesar que más que nadie, pero aquí quién no es cobarde por amor…”.

Me gustaría acabar pidiendo que todo el mundo sea valiente, que demos el paso que nos separa de lo que realmente queremos, que no nos atasquemos a la mínima por temor al futuro, pero sé que serían palabras que caerían en un pozo, porque hablar y escribir es muy fácil, lo complicado es la acción. Y, para colmo, tenemos el refranero español diciéndonos que: “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”.

7 comentarios:

Nuria dijo...

No me gusta tener miedo, sobre todo el miedo a lo desconocido, pero creo que es necesario para vivir, y aunque a veces es dificil ser valiente,su superación te enriquece
Como decia Rosana, en una de sus canciones:
Sin miedo, lo malo se nos va volviendo bueno
Las calles se confunden con el cielo
Y nos hacemos aves, sobrevolando el suelo, así
Sin miedo, si quieres las estrellas vuelco el cielo
No hay sueños imposibles ni tan lejos
Si somos como niños
Sin miedo a la locura, sin miedo a sonreir

Bs
N.

Fran dijo...

Jm....miedo,

El miedo es necesario porque te pone alerta, activa mecanismos necesarios para actuar en un momento de amenaza.
A lo �nico que le temo es a perder mi capacidad de ser feliz, a perder mi conexi�n con Dios, el d�a que eso ocurra todo est� perdido. Lo dem�s se va construyendo con nuestra fuerza interior.
Nunca me ha paralizado el miedo (al menos que sea un perro furioso, eso me paraliza) Ser hija de un inmigrante que huy� de Espa�a y de una guerra civil sin un duro me ense�o que nada es mas fuerte que es espiritu humano.
Dos veces he comenzado de cero, por decision propia y se que no es facil pero el no evolucionar y buscar la felicidad es como estar muerto.
Doy todo en todo, apasionada en todos los aspectos de mi vida, ya lo notar� quien me tenga contestando una de sus preguntas, no miro el tiempo ni el esfuerzo, hasta que no expreso lo que merece esa persona no me voy. Asi soy en mi trabajo y en todos los aspectos de mi vida.
Hay qui�n no ha valorado eso y me he marchado sin jam�s regresar, con la satisfacci�n de saber que le di chances a la relaci�n, que d� todo y que si hice un bi�n, tambi�n lo hice por mi ya que mi opini�n sobre lo que hago es lo que me alimenta para luchar con lo que se me ponga por delante.

He dicho.

Pablo dijo...

Me alegra que a las dos el miedo os ofrezca un reto atractivo de superar, pero desgraciadamente no siempre es así, lo he vivido en mi persona y en mucha gente que me rodea.

Una de las cosas más trágicas de la gente que no quiere vencer el miedo es un número importante de mujeres maltratadas, que no se alejan de su maltratador por miedo a qué le pasará en un futuro y aguantan lo indecible por miedo.

Novicia Dalila dijo...

Yo solía tener miedo a todo eso que mencionas Pablo. Los cambios en general me aterrorizaban, pero un día un amigo me recomendó un libro que es ideal para superar estos miedos. El libro se titula: "Quién se ha llevado mi queso". Es un libro de autoayuda que, lógicamente, te ayuda a superar estos miedos, al menos a ser consciente de ellos y tratarlos en consecuencia...
Es un libro para leer al menos 1 vez al año y de verdad que después de leerlo te siente más valiente, más capaz de afrontar tu realidad y los cambios que te puedan venir...
Yo, hoy por hoy, tengo miedo a la enfermedad (mía y de mis seres queridos) y a la muerte (no puedo ni imaginar perder a alguien a quien quiero).
Lo demás, todo lo demás, es superable y cambiable.
No quiero decir que este libro sea la solución a todos los miedos, pero sí te ayuda a desdramatizar un poco los cambios que puedan ocurrir en tu vida.

Un beso

Pablo dijo...

Novicia,

El libro que recomiendas es muy bueno y yo lo hago también, lo he leído y regalado a gente que creía que lo necesitaba.

Muchas gracias por haber leído el post, porque más o menos viene al hilo del comentario que dejé en el tuyo acerca de las mujeres en Tánger, que muchas de ellas no cambian por miedo al futuro y lo más triste, por miedo a lo que le puedan hacer. Obviamente su cambio es mucho más complicado que cualquiera que podamos imaginar hacer nosotros, pero han de vencer ese miedo.

PD. Si me das tu consentimiento, me gustaría enlazar tu blog en el mío.

Besos.

Novicia Dalila dijo...

Pablo, sería un honor para mí que me enlazases...
Yo Le pediré al administrador del blog que haga lo propio con el tuyo cuando vuelva de vacaciones.

Gracias (K)

Chipsoni@ dijo...

Bueno, en este momento de mi vida, esté lo espanchurrada que esté, si hay algo que puedo decir de mi misma es que no temo a los cambios, per si, es verdad que hay mucho acojanado suelto, lo veo a diario.