domingo, 10 de agosto de 2008

Menudo viaje...


Hace tres horas llegamos al pueblo donde vamos a pasar nuestras vacaciones, aunque más que un viaje ha sido una mudanza en toda regla. En el coche no entraba nada más, el maletero estaba a rebosar y el asiento de atrás también, además de bolsas en el suelo y en la bandeja. Por poco tengo que colgar la caña de lomo del espejo retrovisor.

Menos mal que no tengo un hijo porque lo hubiese tenido que mandar en autobús con un cartel colgando del cuello que dijese: “POR FAVOR, DARME EL BIBERÓN CADA TRES HORAS”.

El coche tenía un ángulo tres puntos por encima de preocupante y uno por debajo de peligroso. Miraba continuamente al cielo pidiendo a los dioses del motor que cuando se reencarnase lo hiciese en un deportivo biplaza y sin maletero.

Cuando llevábamos unos 150 kilómetros recorridos vimos un coche en el arcén que echaba mucho humo, así que paramos para ver si podíamos ayudar. Había un solo hombre de unos veinticinco años de raza árabe y que solo hablaba francés.

Además de “güí” no sé decir nada más en ese idioma, aunque tampoco hizo falta mucha comunicación para darme cuenta de que el tío no lo estaba tomando demasiado mal. Abrió los brazos y me señaló el coche como diciéndome: “Fíjate qué tontería, de pronto ha empezado a echar humo y aquí estoy”.

Acto seguido paró otro coche, se bajó un hombre mayor y me preguntó si tenía un extintor para apagar el fuego. Pensé que si hubiese pasado antes de que hubiese parado para ir al baño me podría haber meado en el motor para sofocar el incendio pero ahora, como no lo apagase a escupitajos… Simplemente le dije que no y él sacó uno y apagó el fuego inmediatamente (creo que me preguntó para no gastar el suyo).

Mientras llamé al 112 para dar el aviso y me atendieron muy rápido y con mucha amabilidad. Me informaron de que habían avisado a la “autoridad pertinente” y que pronto llegarían. Lo de la “autoridad pertinente” no sé si se refería a la Guardia Civil o a los poderes fácticos del pueblo más cercano (el alcalde, el médico, el terrateniente y el cura con su sobrina).

Le dije al dueño del “coloso en llamas” que ya había llamado, pero no se enteraba, así que le pregunté si hablaba inglés y me dijo que “yes”, pero cuando le empecé a hablar con mi acento de Huelva, me puso cara rara y asintió con la cabeza a cada palabra que pronuncié.

Lo único que entendió fue el grito de “quillo!!!, qué haces cojones?” cuando vi que se iba a encender un cigarro al lado de un líquido que estaba perdiendo el coche y que no tenía pinta de ser el líquido limpiacristales.

5 comentarios:

Virginia dijo...

El coche iba a rebosar, cierto, pero todavía había un huequito detrás del asiento del copiloto, entre la nevera eléctrica que iba en el asiento y todas las bolsas (y bolsos…) del suelo; que cuando lo vi pensé “mira que bueno para llevarnos las dos almohadas de viscolástica que tan bien nos van para nuestros delicados cuellos, pero como le diga a Pablo de meter algo más en el coche me mata!”
Así que nada nos hemos venido sin las almohadas, pero vamos no las hemos echado mucho en falta, hemos dormido y descansado la mar de bien, sin un ruido y la mar de fresquitos , 15 grados hacía cuando llegamos!

Y ahora tres semanitas por delante para desconectar y recuperar fuerzas para patear traseros a la vuelta como dice Franfelt, gracias por los ánimos!

Nuria dijo...

jajaja
Ays..Si es que eso os pasa por ser buenos samaritanos¡¡¡
Por cierto , auxiliaron al pobre hombre las autoridades pertinentes?
Pues estoy pensando que va a ser cuestión de echar un extintor en el coche no?, lo digo por que ultimamente con todo el mundo que hablo lleva uno y además está muy feo gastar los de los demás jeje
Pasarlo muy bien
Besos
N.

Silvia dijo...

Anda que habeis tardao mucho en estrenar el wifi que ha puesto el suegro! Os quemaba el culo, eh?
Vaya, tela lo vuestro! Pues en el huequito donde había pensado Vir colocar las almohadas, podiais haber metido al pobre árabe (¿...?) así se le hubiera pasado el disgusto de lo del coche. Aunque yo dudo de que lo que le ocurrió fuera un accidente, lo digo por el episodio del cigarro. No sé, Pablo, el tio este dijo algo así como Alá es grande o algo semejante cuando quiso encenderlo?

Virginia dijo...

No, si aún nos bajamos a ayudarlo y salimos quemados o peor!
Lo del mini extintor a mi me dejó toda loca, pero pensé lo mismo que Nuria, vamos, que mañana mismo compramos uno para ir rellenando los huequis que quedaban en el coche!

FranFelt dijo...

Jajajajaja,

Pablo, que maravilla, hombre !!!

Que te has casado con una mujer experta en logística !

Y pensar Virginia, que todavía tienen ánimos de quejarse, seguro está sufriendo con todo el confort que le has procurado, eh...se aprovechan estos hombres porque los queremos demasiado y no podemos vivir sin ellos.

Al árabe no lo conozco pero creo que se llama Manoj a`l Cajiman.

Oigan chicos, recuerdo que un día que iva con mis hermanos a la playa y yo monté un parasol y una cestita con sandwichs de salmón muy ricos que suelo preparar en el carro.
Los tres comenzaron a decir boberias quesi el peretero que llevaba, que eso no hacía falta, es que allá hay comida... ya en el sitio ellos alquilaron los parasoles de rigor pero el mío se podía llevar al punto más hermoso y con la mejor vista del atardecer y entre lo que encontramos para comer y mis sandwich y mis cervezas gourmet (que llevé una mini cava) terminamos los cuatro hermanos apurruñados en mi pequeño parasol.
Cuando alucinaban con el hermoso espectáculo, felices con la deliciosa comida y una cervecita alemana en la mano aproveché y les dije: Chicos, verdad que nada de esto hacía falta? jajajajajaja

Porfa, llámenme Fran porque Franfelt no es mi nombr; es una combinación de nombre mas apellido.

Besos. Virginia, sigue cuidando a Pablo y Pablo cuida mucho a Virginia.