domingo, 10 de agosto de 2008

El por qué del título del blog



El 13 de noviembre de 2005 llegué en un tren a Madrid, venía de Huelva cargado con dos maletas y mucha ilusión. En tres días empezaba en un nuevo trabajo dejando atrás mi ciudad, familia y amigos para comenzar una nueva vida en la capital.

En la estación de Atocha me esperaban unos primos para llevarme a casa de otro que me acogería unos días hasta que encontrase un piso donde vivir. Recuerdo que cuando llegué llovía a mares y era de noche y, a pesar de que el invierno estaba cerca, yo tenía mucho calor y sudaba, supongo que sería de los nervios.

Estuve casi un mes en casa de mi primo y su mujer (ya contaré esta experiencia más adelante porque merece un post aparte) y luego me fui a vivir a un piso compartido a Lavapiés, que seis meses más tarde dejé para irme solo a una buhardilla cerca del barrio de la Latina, en la frontera entre Lavapiés y la Latina.

En el primer año que pasé en Madrid me pasaron cosas muy buenas, mi vida cambió totalmente y, aunque también pasé un momento muy malo, Madrid me ayudó a superarlo. Entonces decidí que, cada 13 de noviembre, celebraría mi llegada a Madrid como si fuese mi cumpleaños.

El año pasado, por mi segundo aniversario en Madrid, mi mujer me regaló el libro “Invierno en Madrid” que trata de un espía inglés que llega a Madrid en la época de la postguerra y que, casualmente, alquila un piso muy cerca (si no en el mismo edificio) donde vivía yo cuando estaba en mi buhardilla. El protagonista vive experiencias parecidas a las mías en su adaptación a la ciudad y tiene “algo” que hacía que me sintiese identificado con él.

Sin saber de qué trataba el libro, tan sólo por su título, el acierto del regalo fue tal que incluso antes de saber qué escribiría en mi primer post ya aseguraba que mi blog se titularía “Invierno en Madrid”, como homenaje a mi mujer y mi vida en la ciudad.

5 comentarios:

FranFelt dijo...

Pero Pablo, esto cada día se pone mejor. Veo que Invierno en Madrid toma tintes inesperados y hasta accesorios (ya ví que le colocaste mapa y tó)
Me alegra mucho que la estés pasando bién, esto ayuda a manejar el estrés y como me dijo un amigo, escribir con regularidad ayuda a reconocerse; y si no te reconoces, por lo menos entretienes a los amigos.
Estoy un poquitín floja esta semana; es que me he dedicado a actividades sociales, solo pasé a saludar y a leer esta historia tan linda, me ha encantado.
Yo creo poco en las casualidades y mucho en los instintos. Eso que te atrae de un título, esas corazonadas y todo eso es parte de nuestra inteligencia, esa inteligencia iracional que anulamos con la inteligencia lógica. Cada vez que le doy un sombrerazo a la I.I. la vida me da un sombrerazo a mí.
En ese caso Virginia instintivamente conectó con el título porque sintió que tenía mucho de tu historia personal.
Lo que me gstaría es leer todas las peripecias del apartamento compartido, el trabajo nuevo y como se conocieron tu y Virginia.
Siempre le pregunto eso a las parejas de amigos y es bello escuchar esos cuentos, muchas veces lleno de risas, bromas y mucho romanticismo.

Kisses

Fran

Pablo dijo...

Hola Fran,

Sí que tengo pensado escribir varios post sobre lo que me has dicho, pero lo del piso compartido a lo mejor merece un nuevo blog...

Además tengo que hacerlo porque, como habrás leído, al blog le corresponde explicar muchas cosas de mi vida actual por tener el títu
lo que tiene

Nuria dijo...

Claro ahora entiendo , después de vivir en pleno Madrid acabas en medio de la nada en el "exilio" jajaja
En fin que tb quiero detalles del primer mes en casa de tu primo...seguro que tienes muchas anecdotas guardadas

Bs
N.

Virginia dijo...

Lo vi y supe que era para ti. No conocía al autor ni sabía de que iba el libro, pero, nuestra historia empezó un invierno en Madrid.
Un besito

Javi dijo...

Qué verdad. Tienes que contar del piso compartido y de tu "pulcro" compañero.

Pero te confieso una cosa, Pablo, que cuando me enteré que te ibas a Madrid, yo no te hubiese regalado ese libro, sino el DVD de Paco Martínez Soria: "La ciudad no es para mí".