viernes, 15 de agosto de 2008

La educación de los hijos



No es algo que vaya a suceder inmediatamente, pero algún día tendré un hijo o hija y es algo a lo que le doy muchas vueltas. El bebé nacerá con unas características propias que heredará de sus padres, abuelos y otros familiares (ya se encargarán las abuelas de decir que la nariz es del bisabuelo, la boca de la madre y las orejas del chimpancé) pero una gran parte de su personalidad dependerá de la educación que reciba. Aunque somos muy parecidos, mi mujer y yo también tenemos nuestras diferencias y a la hora de educar a un niño no sabemos cuál de las dos es mejor.

Una de las grandes cuestiones que he discutido varias veces con mi mujer es cómo va a hablar nuestro retoño, porque yo soy andaluz y quiero que hable como yo y mi mujer es de Madrid y quiere que hable fino. Yo la verdad es que no me imagino un hijo mío pronunciando todas las eses y hablando de forma distinta a la que estoy acostumbrado. Por ejemplo, no sería lo mismo que me dijese:

° Quillo, chale un ojo a la hija puta esa que otra vé me la está queriendo meté doblá y está picando colifló en er biberón.

A que me dijese:

° Jo papi, otra vez está coliflor en el bibe y no me mola nada.

No es que una sea mejor que la otra, pero estoy más acostumbrado a la primera y me sonaría raro que un hijo mío, sangre de mi sangre, me hablase así.

Otra cuestión bastante importante es a la hora de reñirle por las cosas que haga mal. Yo he sido bastante travieso de niño y aun tengo coletazos, entonces, con ¿qué cara le digo yo a mi niño/a que no haga ciertas cosas? Hace tres días enchufé la batidora y la estaba aguantando mientras que vi una lechuga a mi lado, encima de la encimera de la cocina estaba muy verde, enrollada sobre sí misma y con aspecto suave. No fui capaz de aguantarme y le enchufé la batidora, salieron trozos de lechuga volando por toda la encimera y, para colmo, mi mujer con cara de estar oliendo mierda en un palo me dijo: muy divertido, ¿no?

Si yo de pequeño penaba por encontrar una mierda de perro fresca para meterle un petardo, si jugaba al fútbol sin balón dando patadas a las espinillas de mis amigos, si estando ya en la Universidad me tiré con un amigo por una cuesta abajo metidos en un contenedor (y no había bebido). Si yo hacía todas esas cosas y más, no puedo decirle a mi hijo que se porte bien y esté sentado delante del televisor.

Mi única experiencia educando niños fue cuando vivía en Huelva que tenía un vecino que siempre estaba en casa y le enseñaba cosas de la vida con mucha paciencia. Un día, me pasé una tarde entera enseñándole a hacer cortes de mangas a una vecina mientras decía: “Manuela, toma!!!”, como apenas hablaba y la movilidad no la tenía aun muy desarrollada, los cortes de manga eran más bien cortes de hombros y sólo era capaz de decir “Ela, oma!!!”. Lo importante es participar.

No sólo le enseñaba maldades, un día quedé orgulloso de mis enseñanzas cuando estaban todas las vecinas preguntándoles tonterías del tipo: ¿de qué color es la rana?, ¿quién es más guapo tu padre o tu madre? Y yo todo orgulloso le pregunté cuál es el logaritmo neperiano de “e” elevado a siete. Me contestó con la cabeza muy alta y gritando: ¡¡¡¡Siete!!!! Todo el mundo quedó con la boca abierta.

Nos gustaría ser estrictos en la educación de los niños, no queremos que nos salga un cafre, ni que sea un gamberro y que sea una persona educada y de provecho (ojalá sea fontanero, que son los que más dinero ganan). Pero no sé de donde sacaré las fuerzas para que cuando haga algo mal poder decírselo y no reírme por la gracia que ha hecho.

9 comentarios:

FranFelt dijo...

JAJAJAJAJA

Creo que tu siempre serás más travieso que el. (en broma)

No te rompas mucho la cabeza, los chicos son como ellos quieren ser, como su personalidad les requiere.

Los padres impartimos principios y valores pero hasta ese punto llegamos, existen algunas ayuditas que podemos darle al niño; si es muy tímido instarlo a que se abra más; si es busca broncas, que sea más pacífico; si es el majarete del pueblo, tendrás que enseñarlo a dar un buen golpe al primero que le de. Fijate que el mio es muy serio y comedido y cuando le sale una travesura como la de la foto, no se la aplaudo pero tampoco le quito el ánimo de hacerlo. Prefiero hacerme la que no vió, quiero que sea niño, espontáneo, que se sienta cómodo expresando sus sentimientos.
Lamento desilucionarte, pero tu hijo hablará fino, porque vives en Madrid y en ese lugar tendrá a sus amiguitos, con los cuales tendrá largas horas de juegos y es en esos momentos cuando desarrollará la habilidad de comunicación, que reforzará la madre (recuerda lo de la lengua materna).
En fin, los hijos son criados por nosotros pero ellos traen ya su programación. Sabes? la paternidad se parece mucho a sembrar un árbol.
Aunque lo cuides como naranja, si siembras limón, será limón. Luego toca protejerlo de plagas, regarlo, quitarle las hojitas muertas, abonarlo, guiar sus ramas para que no se tuerza. Y listo, cuando te des cuenta tendrás limoncitos (dijo, nietecitos).

Bye.

Si quieres que hable más fino aún matriculalo en un colegio privado/elitesco, ni te cuento con las que te saldrá.

Supersoto dijo...

Inmediatamente no? Yo no estaría tan segura, mira lo que te dijo la gitana... No es por malmeter pero creo que, teniendo en cuenta a la profesional del romero, no os queda mucho para tener que lidiar con un nene/a... Que hable fino el niño es lo de menos lo peor es que no sea prodigio, puedes comprobar si es prodigio o no cuando crezca y le des dinero para comprar el pan si como única respuesta obtienes algo parecido a "uh" o "eh", significa que no es prodigio. Lo dicen los de Gomaespuma y esos también hablan al Evangelio.
Volviendo al asunto de que hable fino el niño, hay soluciones. Una que sea políglota de nacimiento y hable fino y andaluz. Dos que empiece a hablar fino y entonces tienes que pasar a la acción: ponerle coplas, los especiales de Los Morancos y el Canal Sur todo el día...

Javi dijo...

Lo de los petardos en las mierdas, doy fe. Lo que más nos gustaba era, cuando estaba a punto de explotar, llamar a tu hermana para que se llenara entera. Es mentira.

Pero desengáñate, Pablo. Hablará fino. Pero para tu tranquilidad, "quien nace lechón, muere cochino". Así que enhorabuena, que si sale a tí, hable como hable, pensará como tú.

Pablo dijo...

Muchas gracias por los ánimos que me dais los tres respecto al hablar fino, bueno Javi, a tí no sé si darte las gracias o cagarme en la leche que mamaste (el que nace lechón muere cochino, el niño pensará como yo, qué me estás queriendo ecir Jezú).

Al final supongo que el niño será políglota o se quedará tonto de no saber como tiene que hablar.

Nuria dijo...

Pablo,
Pues a mi me gustaría que el churumbel hablará en andalú, que bien bonito que es el deje y bien salaos que sois los andaluces.Ole¡¡¡

Novicia Dalila dijo...

Juraría que había dejado un comentario en esta entrada.... :S:S Voy a peor, debe ser la edad...
Te decía, creo recordar, que lo que menos te va a preocupar cuando tengas hijos es su acento... Verás lo complicado que es ayudarles a crecer como personas autosuficientes, justas, autónomas... Eso es lo difícil y lo que te hará llorar y reir como nunca en tu vida...

Un beso

Pablo dijo...

Llevas toda la razón Novicia, pero mientras crecen y dan disgustos y no, al menos que nos haga reir...

Es como dicen, que cuando son pequeños dan ganas de comérselos y cuando crecen te arrepientes de no habértelos comido.

Besos.

Pepe dijo...

Hace poco, mi hija pequeña, con 21 meses, se peleaba con su prima por un juguete. En un momento dado (como diría Cruyff) ésta le pegó un señor empujón, y se hizo con el objeto de deseo. Fácil de entender porque tiene tres años y medio y le saca dos cabezas a mi hija. Mi campeona se la quedó mirando de arriba a abajo, madurando lo que sería su fría reacción instantes después, y le soltó una guaya a la prima que seguro que todavía le duele el orgullo cuando se acuerda.
Y yo mordiéndome los labios para no cagarla.
Genial blog, me estoy descojonando.

Pablo dijo...

Hola Pepe!

Bienvenido a esta casa!!! Supongo que te mordiste la lengua por no sacar a el orgullo de padre, a mi me hubiese salido, aunque estuviese feo...

Un abrazo.