miércoles, 13 de agosto de 2008

El amor en el IKEA


IKEA une mucho o bien te separa, porque las discusiones que pueden surgir de ahí son menudas, ahora, también puede unir y mucho. Yo creo que hay un antes y un después del montaje dentro de cada una de las relaciones sentimentales que han intentado adornar su nido de amor con el mobiliario de bajo coste del susodicho hipermercado de la decoración.

En un principio todo es maravilloso, llegan agarrados de la mano y con una sonrisa expectante en los labios, inquietos por conocer cuál será la decoración de su nuevo y conjunto hogar, donde han de vivir los momentos más felices de sus vidas. Caminan por los pasillos con los ojos bien abiertos y mientras que ella se para a ver las menudeces de la decoración, el tira de su brazo impaciente por elegir un sofá en el que ver la televisión.

Ella elige un armario de tres puertas con paneles de vidrio y forrado de madera, a juego con el vestidor cargado de baldas y cajones que irá frente a la cama que viste con un edredón de fantasía. Él no está muy convencido, pero al ver la carita inocente de su amor cede ante el capricho de ella pensando que los muebles del salón serán a su gusto. El amor nos conduce por caminos revueltos que nunca llegan a destino útil, incluso nos hace creer caballeros del temple cuando ni tan siquiera somos capaces de blandir una espada de papel, cuanto más anotar la referencia que queremos en la libreta del IKEA.

La primera discusión aparece al desenvolver los paquetes que envuelven el precioso vestidor de madera cargado de baldas y cajones y que hizo las delicias de ella en la tienda, pero a la parte masculina de la antes citada pareja, le parece que faltan piezas, no es capaz de creerse que aquella magnífica construcción de la exposición se componga de tan pocas tablas, dos tableros de chapa aglomerada y una enorme bolsa de tornillos. Entonces le increpa a ella que por qué no estuvo atenta cuando compraron los paquetes, que eran varios módulos y no los tienen todos. Ella, muy pacientemente, toma la hoja de papel con el croquis del montaje y cuenta cada una de las piezas que están repartidas por el suelo, mientras, él, anda en círculos por la futura habitación marital profiriendo palabras malsonantes.

Después de disimular la cara de estúpido que se le quedó cuando su prometida le demostró que estaban todas las piezas, enseguida empieza a montarlas sin tan siquiera mirar el manual de instrucciones y, mientras intenta encajar piezas con tornillos, que nunca lo harán, va dando patadas a la caja de cartón que envolvía las piezas, hasta que se le agota la paciencia y profiere un grito a su pareja increpándole que saque la caja del dormitorio ya que él está muy ocupado montando el vestidor que ella quería mientras que la única labor de la futura madre de sus hijos es estar apoyada en la pared y con los brazos cruzados, seguramente esperando a que él se dé por vencido y acceda a leer las instrucciones de montaje.

Esta historia está incompleta porque la he sacado de un mail que escribí mientras trabajaba y no pude acabar.

7 comentarios:

Silvia Sotomayor dijo...

IKEA separa. Lo he vivido en mis carnes. El curru y yo no podemos ir juntos a comprar allí. La última vez dejamos el carro lleno y nos piramos mosqueados...

Silvia Sotomayor dijo...

Por cierto, tengo nuevo blog. Es que me diste envidia con el formato del tuyo y creé uno y ahora estoy con el del curru, que también le ha dado envidia y quiere el suyo. En fin... que somos lo peor. Este es el mío: http://supersotoquesabenadie.blogspot.com/

FranFelt dijo...

jejejejejeje,

llegó a pasar, y hace mucho. Lo peor del caso:
El disgusto duró mas que el maldito mueble, que antes de armarlo ya se le había esportillado una esquina.
Directo para el basurero y a comprar muebles de maderita, uno al año y mientras a comer sentados en el piso...
Son las cosas bellas del primer amor.

Chipsoni@ dijo...

jajaja, madre mia, que recuerdos mas malisimos me han pasado por la cabeza.

Oye, si no te importa voy a poner en mi blog un enlace al tuyo, que me parece muy divertido.

Nuria dijo...

Jajajajajaja
Y lo mejor de todo es, como decia Fran, que luego encima no queda bien montado y te sobran piezas¡¡¡¡

Pablo dijo...

Tampoco hay que tener recuerdos malos, los desayunos del IKEA son muy buenos (agggghhhhhh), el problema es que te da el almuerzo...

Muchas gracias por añadirme chipsoni@, yo hago lo mismo con el tuyo.

FranFelt dijo...

Pablo,

Que bonito se está poniendo tu mapa. Muy variado.

Saludos