
Como abrí el blog una vez que me había casado y lo hice en gananciales, pues la mitad es de ella, así que ha querido escribir un post hablando de Pepe:
Con sólo tres mesecitos a mí ya me llega por la rodilla y tiene unas patas tremendas con lo que se va a hacer enorme en nada de tiempo.
El fin de semana pasado ya nos tocó a nosotros quedarnos de niñeros con Zuro y con él que estuvimos la mar de entretenidos.
Nada más sacarlo a la calle hay que “ponerle a hacer” y allá que salimos y allí nos ves diciéndole “Zuro haz, haz”, que vergüenza, y además que el perro ni caso claro, te mira como pensando “tu sigue ahí diciendo lo que quieras que yo cagaré cuando tenga ganas”. Y no veas como caga el amigo, cuando crezca en vez de una bolsa vamos a necesitar un saco!
Ahora tiene una tabla más alta para que se quede en su sitio, pero cuando hicimos de niñeros, todavía no la teníamos con lo que tuvimos que ingeniárnoslas para que no se la saltase: cerramos la puerta y pusimos una caja para que no rayase la puerta, arrancó la cinta con la que pegamos el cartón, se comió media caja y la esparció por toda la cocina; volvimos a abrir la puerta y pusimos la tabla y una caja grande vacía detrás, pues allá que saltó cayendo encima de la caja y quedándose espanzurrado encima de ella; lo intentamos poniendo unos cubos detrás de la caja y de nada sirvió, saltó y salieron disparados los cubos la caja y él; pusimos detrás de la tabla dos cajas esta vez llenas, pues le costó más tiempo pero al final consiguió moverlas con la pata y el hocico, hacerse un huequito y salirse por él.
Sólo lleva una semanita con nosotros y ya nos hemos encariñado todos con él, no quiero ni pensar en el día que se tenga que ir. A los ocho o diez meses le hacen una prueba de caderas para ver si es “apto o no apto” para ser perro guía y si no es apto entonces te dan la posibilidad de poder quedarte con él, nuestra amiga Supersoto que lee esto en el libro de “instrucciones” y no se le ocurre otra que quiere enseñar a Zuro a cojear para cuando vaya a que le hagan la prueba a ver si cuela y nos lo quedamos.
Bueno, de aquí a entonces sólo nos queda disfrutar con él todo lo que podamos e intentar que aprenda lo máximo posible para que nuestro canijo ejerza su futura labor estupendamente.