
Hoy entrará en nuestras vidas Pepe, un futuro perro guía que tendremos durante diez meses. Luego se lo llevarán a la escuela para adiestrarlo y que pueda llevar a un invidente.
Realmente no se llama Pepe, no lo sabemos aún, pero yo quiero que sea Pepe y el perro tampoco me lo dan a mí, sino a los padres de mi mujer, aunque tenemos la custodia compartida y nos quedaremos con él cuando ellos salgan porque no puede estar más de dos horas solo.
Pepe viene con todo, la cama, juguetes, comida, premios para cuando hace las cosas bien y un libro para educarlo. No sé si el libro empezará diciendo: “Muchas gracias por adquirir uno de nuestros productos”, lo que sí vienen son los comandos que hay que darle para que vaya aprendiendo. Por ejemplo, hay sacarlo para que haga sus cosas (para que mee y cague, por si hay alguien de la E.S.O.) y decirle todo el tiempo: “haz, haz, haz”, hasta que lo hace. Cuando lo lleve yo la cosa será distinta, para empezar no soy capaz de decir “haz” porque soy andaluz, le diré “ah!, ah!” o acabaré diciéndole: “amo churrita echa una meaita aquí pa to nosotros, ole mi cojoneh santo!!!!”
Esta tarde en cuanto comamos nos iremos a conocer a Pepe, yo al menos estoy deseando, tiene dos meses y es el más travieso, según nos han dicho. Me ha dado una alegría enorme que sea así, juntaremos nuestras fuerzas Pepe y yo y junto con el chaleco que tiene que llevar de “Futuro perro guía” y que le permite entrar en todos sitios va a ser la leche.
No es que el perro pueda entrar en todos sitios, sino que lo tenemos que llevar para que se vaya acostumbrando a la vida que va a tener. Puede entrar en supermercados, restaurantes, autobuses, metro, tren, etc. Si alguien le prohíbe la entrada al perro hay que llamar a la ONCE y se personan en el sitio con más perros (en plan cosa nostra, aunque no sé si estos serán perros guías o gorileros, de los que se tiran a los huevos) y explican que lo deben dejar entrar y si se siguen negando llaman a la policía y aparece Harry el Sucio a aclararle las cosas.
En el transporte público no debe pagar billete y si lo quieren cobrar vuelve a aparecer Harry el Sucio o un guardia civil con bigote a zanjar el asunto. He pensado que cuando me lo lleve a Huelva (lo que voy yo a vacilar allí con un perro con chaleco que ponga “Futuro perro guía”) lo voy a mandar en el AVE en primera clase, yo iré en coche pero él como un señor. Le diré que se meta debajo de un asiento y que sólo salga cuando escuche el carrito con las bandejas de comida.
También me quería ir con Pepe al cine a ver una película de un director alternativo chino, para que la gente dijese que qué bien se adiestra a estos perros, que hasta entienden de cine. Pero mi mujer me ha dicho que ni hablar, que si se pone a ladrar le jode la película a todo el mundo. Le dije que Pepe no ladraba, comentaba la fotografía, pero me miró mal y ya no lo llevo.
Bueno, me quedo con mi emoción y contando las horas que me quedan para conocer a Pepe, prometo poner una foto suya cuanto antes.
Realmente no se llama Pepe, no lo sabemos aún, pero yo quiero que sea Pepe y el perro tampoco me lo dan a mí, sino a los padres de mi mujer, aunque tenemos la custodia compartida y nos quedaremos con él cuando ellos salgan porque no puede estar más de dos horas solo.
Pepe viene con todo, la cama, juguetes, comida, premios para cuando hace las cosas bien y un libro para educarlo. No sé si el libro empezará diciendo: “Muchas gracias por adquirir uno de nuestros productos”, lo que sí vienen son los comandos que hay que darle para que vaya aprendiendo. Por ejemplo, hay sacarlo para que haga sus cosas (para que mee y cague, por si hay alguien de la E.S.O.) y decirle todo el tiempo: “haz, haz, haz”, hasta que lo hace. Cuando lo lleve yo la cosa será distinta, para empezar no soy capaz de decir “haz” porque soy andaluz, le diré “ah!, ah!” o acabaré diciéndole: “amo churrita echa una meaita aquí pa to nosotros, ole mi cojoneh santo!!!!”
Esta tarde en cuanto comamos nos iremos a conocer a Pepe, yo al menos estoy deseando, tiene dos meses y es el más travieso, según nos han dicho. Me ha dado una alegría enorme que sea así, juntaremos nuestras fuerzas Pepe y yo y junto con el chaleco que tiene que llevar de “Futuro perro guía” y que le permite entrar en todos sitios va a ser la leche.
No es que el perro pueda entrar en todos sitios, sino que lo tenemos que llevar para que se vaya acostumbrando a la vida que va a tener. Puede entrar en supermercados, restaurantes, autobuses, metro, tren, etc. Si alguien le prohíbe la entrada al perro hay que llamar a la ONCE y se personan en el sitio con más perros (en plan cosa nostra, aunque no sé si estos serán perros guías o gorileros, de los que se tiran a los huevos) y explican que lo deben dejar entrar y si se siguen negando llaman a la policía y aparece Harry el Sucio a aclararle las cosas.
En el transporte público no debe pagar billete y si lo quieren cobrar vuelve a aparecer Harry el Sucio o un guardia civil con bigote a zanjar el asunto. He pensado que cuando me lo lleve a Huelva (lo que voy yo a vacilar allí con un perro con chaleco que ponga “Futuro perro guía”) lo voy a mandar en el AVE en primera clase, yo iré en coche pero él como un señor. Le diré que se meta debajo de un asiento y que sólo salga cuando escuche el carrito con las bandejas de comida.
También me quería ir con Pepe al cine a ver una película de un director alternativo chino, para que la gente dijese que qué bien se adiestra a estos perros, que hasta entienden de cine. Pero mi mujer me ha dicho que ni hablar, que si se pone a ladrar le jode la película a todo el mundo. Le dije que Pepe no ladraba, comentaba la fotografía, pero me miró mal y ya no lo llevo.
Bueno, me quedo con mi emoción y contando las horas que me quedan para conocer a Pepe, prometo poner una foto suya cuanto antes.





