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jueves, 27 de noviembre de 2008

Llamamiento general, juntos lo podemos conseguir


Me gustaría usar este blog para hacer un llamamiento a la Comunidad de Madrid en general y a los usuarios de cercanías en particular. Sé que este blog no lo lee mucha gente y, para colmo, la mayoría de los lectores no usan el tren, pero nunca hay que rendirse.

Esta mañana al poco de montarme en el tren empecé a moquear y no tenía con qué limpiarme bueno, con la corbata, pero luego mi mujer se enfada. Así que deseché la idea.
Alimenté la esperanza de que se sentase cerca una muchacha de las que imitan al tío del saco, con esos bolsos enormes que llevan (quisiera recomendarles que mejor usen una samsonite con ruedas que, a la larga, la espalda da la cara) para pedirle un pañuelo de papel. Pero no hubo suerte, sólo se sentaban a mi lado tíos, y por todos es sabido que un hombre no lleva pañuelos salvo que esté resfriado, en caso contrario yo no estaría escribiendo este post porque hubiese podido arreglar la situación.

Al ver mi entorno tan lúgubre, puse mis esperanzas en una máquina expendedora que hay en la salida de Atocha, justo antes de llegar a los tornos, en la que hay cosas que te pueden sacar del apuro. Pero Atocha estaba a media hora y a mi nariz estaba haciendo una recreación del milagro de los panes y los peces pero en mocos.

Cuando el tren llegó a la estación, me bajé corriendo, subí las escaleras de dos en dos y me dirigí a la máquina buscando monedas en el bolsillo para sacar los pañuelos. Nunca llevo dinero suelto porque lo dejo en la oficina para la máquina de café, pero hoy llevaba 50 céntimos y pensé que era una señal divina, mi limpieza estaba más cerca.

Mi sorpresa fue que al llegar a la máquina había dos estanterías con condones, gel lubricante, anillo vibrador y un tensiómetro. Más abajo había chicles, compresas, tampones y caramelos.

Yo entiendo que la vida es sueño y los sueños, sueños son, pero es más normal que se cumpla la profecía de que se te caigan los mocos en el tren a que se organice una orgía improvisada en los vagones del tren.

No es mi intención criticar a los trabajadores que aprovisionan estas máquinas expendedoras, igual ellos eligen estos productos para que sea más llevadera esta situación de crisis, pero podían pensar en poner unos pañuelillos, aunque sea para limpiarte el gel lubricante, que luego quieres mear y no tienes pelotas de agarrar el cacharro y aquello es una manguera descontrolada.

También he pensado que sea una estrategia del Metro de Madrid con la campaña de “el metro vuela”, y no es que vuele, es que los usuarios van empujando al usar los artículos de la máquina.
Bueno, si alguien responsable de estas máquinas lee este post, por favor, que ponga pañuelos en la máquina, porque ya me veo sacando el tensiómetro para sonarme con las instrucciones.

PD. Los que no sois de Madrid no vengáis con la falsa esperanza de que los túneles del Metro son los túneles del amor porque no es así. Paso mucho tiempo al día en usando el transporte público y nunca he visto a nadie usando el gel lubricante ni el tensiómetro.